74 Que nos daria él: que libertados de las manos de nuestros enemigos, le serviriamos sin temor,

75 En santidad y justicia delante de él todos los dias de nuestra vida.

76 Tú, empero, oh^ niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor, para aparejar sus caminos:

77 Dando ciencia de salvacion á su pueblo para remision de sus pecados:

78 Por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de
lo alto el oriente,

79 Para dar luz á los que habitan en tinieblas y [en] sombra de muerte; para
encaminar nuestros piés por camino de paz.

80 Y el niño crecia, y era confortado en espíritu, y estuvo en los desiertos
hasta el dia que se mostró á Israel.

CAPITULO 2.

Y ACONTECIÓ en aquellos dias, que salió un edicto de parte de Augusto César,
para que toda la tierra fuese empadronada.

2 Este empadronamiento primero fué hecho, siendo presidente de la Siria
Cirenio.