20 Mas hacéos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orin corrompe, y
donde ladrones no minan, ni hurtan.
21 Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazon.
22 La luz del cuerpo es el ojo: así que si tu ojo fuere sincero, todo tu
cuerpo será luminoso.
23 Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo será tenebroso. Así que si la
luz que en tí hay, son tinieblas, )cuántas [serán] las mismas tinieblas?
24 Ninguno puede servir á dos señores; porque ó aborrecerá al uno y amará al otro; ó se llegará al uno, y menospreciará al otro. No podéis servir á Dios, y á las riquezas.
25 Por tanto os digo: No os congojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, ó qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. )La vida no es más que el alimento, y el cuerpo que el vestido?
26 Mirád á las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. )No sois vosotros mucho mejores que ellas?
27 )Mas quién de vosotros, por mucho que se congoje, podrá añadir á su
estatura un codo?
28 Y por el vestido, )por qué os congojáis? Aprendéd [de] los lirios del
campo, como crecen: no trabajan, ni hilan:
29 Mas os digo, que ni aun Salomon con toda su gloria fué vestido así como
uno de ellos.