25 Y descendió lluvia, y vinieron rios, y soplaron vientos, y combatieron
aquella casa, y no cayó; porque estaba fundada sobre roca.
26 Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, compararle he al
varon insensato, que edificó su casa sobre arena:
27 Y descendió lluvia, y vinieron rios, y soplaron vientos, é hicieron
ímpetu en aquella casa, y cayó; y fué su ruina grande.
28 Y fué [que] como Jesus acabó estas palabras, las gentes se espantaban de
su doctrina:
29 Porque los enseñaba como quien tiene autoridad, no como los escribas.
CAPITULO 8.
Y COMO descendió Jesus del monte, seguíanle grandes multitudes.
2 Y, he aquí, un leproso vino, y le adoró, diciendo: Señor, Si quisieres,
puedes limpiarme.
3 Y extendiendo Jesus [su] mano, le tocó, diciendo: Quiero: sé limpio. Y
luego su lepra fué limpiada.
4 Entónces Jesus le dijo: Mira, no [lo] digas á nadie; mas vé, muéstrate al
sacerdote, y ofrece el presente que mandó Moises, para que les conste.