52 (Ay de vosotros, doctores de la ley! que [os] alzasteis [con] la llave de
la ciencia: vosotros no entrasteis y a los que entraban impedisteis.
53 Y diciéndoles estas cosas, los escribas y los Fariseos comenzaron á
apretar[le] en gran manera, y á provocarle á que hablase de muchas cosas,
54 Asechándole, y procurando de cazar algo de su boca para acusarle.
CAPITULO 12.
EN esto habiéndose juntado millares de gentes, de modo que unos á otros se hollaban, comenzó á decir á sus discípulos: Primeramente guardáos de la levadura de los Fariseos, que es hipocresía.
2 Porque nada hay encubierto, que no haya de ser descubierto; ni oculto, que
no haya de ser sabido.
3 Por tanto las cosas que dijisteis en tinieblas, en luz serán oidas; y lo
que hablasteis al oido en las cámaras, será pregonado desde los tejados.
4 Mas os digo, amigos mios; No tengáis temor de los que matan el cuerpo, y
despues no tienen más que hagan;
5 Mas [yo] os enseñaré á quién temáis: Teméd á aquel que despues que hubiere muerto, tiene potestad de echar en el infierno: de cierto os digo: A este teméd.
6 )No se venden cinco pajarillos por dos blancas, y ni uno de ellos está
olvidado delante de Dios?