21 El hermano entregará al hermano á la muerte, y el padre al hijo: y los
hijos se levantarán contra los padres y los harán morir.
22 Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que lo
soportare hasta el fin, este será salvo.
23 Mas cuando os persiguieren en esta ciudad, huid á la otra; porque de cierto os digo, [que] no acabaréis de andar todas las ciudades de Israel, que no venga el Hijo del hombre.
24 El discípulo no es más que su Maestro, ni el siervo más que su Señor.
25 Bástele al discípulo ser como su Maestro, y al siervo como su Señor: Si
al [mismo] padre de familias llamaron Belzebú, )cuánto más á los de su casa?
26 Así que no los temáis porque nada hay encubierto que no haya de ser
manifestado; y [nada] oculto que no haya de saberse.
27 Lo que os digo en tinieblas, decíd[lo] en luz; y lo que oís á la oreja,
predicád[lo] desde los tejados.
28 Y no tengáis miedo de los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar: teméd ántes á aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.
29 )No se venden dos pajarillos por una blanca? Y uno de ellos no caerá á tierra sin vuestro Padre.
30 Y vuestros cabellos tambien, todos están contados.