23 Entonces Jesús les respondió, diciendo: La hora viene en que el Hijo
del hombre ha de ser glorificado.

24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la
tierra y muere, él solo queda; mas si muriere, mucho fruto lleva.

25 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este
mundo, para vida eterna la guardará.

26 Si alguno me sirve, sígame: y donde yo estuviere, allí también estará
mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

27 Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? Padre, sálvame de esta hora.
Mas por esto he venido en esta hora.

28 Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Y lo he
glorificado, y lo glorificaré otra vez.

29 Y la gente que estaba presente, y había oído, decía que había sido
trueno. Otros decían: Angel le ha hablado.

30 Respondió Jesús, y dijo: No ha venido esta voz por mi causa, mas por
causa de vosotros.

31 Ahora es el juicio de este mundo: ahora el príncipe de este mundo
será echado fuera.

32 Y yo, si fuere levantado de la tierra, á todos traeré á mí mismo.