ECONOMÍA PRÁCTICA

...HAY personas que cifran todo su orgullo en comprar barato, como le sucede á un tío mío, hombre muy nervioso y algo irascible, que se va á un establecimiento de paños y empieza por pedir una silla y sentarse cómodamente.

—Sáqueme usted tela para un gabán—dice con aire de hombre superior.—Quiero que sea buena, ¿sabe usted?

El dependiente coloca sobre el mostrador seis ó siete piezas de paño. Mi tío desde su asiento examina el género, lo frota, lo mira al trasluz, lo estira, lo encoge, lo acerca á la nariz, se lo pasa por los párpados para ver si es suave, y, por último, pregunta:

—¿Á cómo?

—Á tres duros.

Mi tío se levanta, hace un gesto de desdén y se finge que va á tomar la puerta, no sin decir antes:

—Vaya, vaya; veo que no quiere usted vender.

—Pero venga usted acá y nos arreglaremos....

Mi tío se acerca al mostrador, coge al dependiente por la muñeca, le aproxima los labios al oído y le dice á media voz: