JUAN, que es pescador de caña,
Se pasa el día pescando,
Y Pedro lo está mirando
Con una sonrisa extraña.
Pasan dos horas ó tres,
En las que Juan nada pesca,
Y con sorna picaresca
Le dice Pedro después:
—Tu ocupación singular
Mucho te ha de divertir;
Pero ¿me quieres decir
Qué hay más tonto que pescar?
Y al oir aquella fresca,
Volviéndose Juan de pronto,
Le contestó:—¿Qué hay más tonto?
¡Estar mirando al que pesca!

EL PERAL

Á UN Peral una piedra
Tiró un muchacho,
Y una pera exquisita
Soltóle el árbol.
Las almas nobles,
Por el mal que les hacen,
Vuelven favores.

EL GLOBITO AZUL

I

MIRABA un niño asombrado,
Con expresión cariñosa,
Un globo de azul pintado,
Por un hilo sujetado
Á su mano cuidadosa.
El globo, con lento vuelo,
En el aire se mecía,
Y el hermoso pequeñuelo,
Con infantil alegría,
Por verlo miraba al cielo.
Á pesar de su viveza
Y su alegre desaliño,
Cierto sello de tristeza
Marchitaba la pureza
De la sonrisa del niño.
¡Ay! que cuando preguntaba
Por su madre, con amor,
—«¡Está en el cielo!» escuchaba,
Y en el cielo la buscaba
Con inocente candor.

II