Pedro se sentía con deseos de estrangular a aquella vieja bruja, como él llamaba a la baronesa, la cual, después de desatender a su sobrina en la época en que su enfermedad todavía era susceptible de curación, permanecía ahora a su lado para amargar sus últimos instantes con terroríficas muestras de devoción, impidiendo al paso que pudiera acercarse a la enferma, él, que era el único ser de aquella casa que sentía por la desgraciada algún interés.

La condesa pareció salir de su profunda meditación cuando uno de los relojes de la casa dió las diez.

—¡Pedro!—dijo la enferma con voz débil.

Y al acercarse el criado, dióle a entender con un gesto lo que deseaba.

Aquél le trajo una rica capa forrada de pieles y la puso sobre los hombros de la condesa, que se había incorporado.

Después la enferma, mostrando sus extremidades devoradas por la consunción y que parecían los huesos de un esqueleto, bajó de la cama ayudada por los robustos brazos del criado, y apoyándose en él, llegó penosamente hasta un gran sillón que estaba colocado de espaldas al Cristo y a las dos luces de la baronesa.

María experimentaba la necesidad, que todos los tísicos sienten, de morir erguidos y fuera de la cama, que parece causarles horror.

Pedro, sin abandonar su actitud respetuosa, miraba fijamente a su ama y no podía ocultar la impresión de desconsuelo que le producía aquel rostro terroso, enjuto y consumido por la enfermedad. Veíanse en él los signos de una próxima muerte y sobre sus facciones parecía extenderse un denso velo que las ennegrecía.

Pedro recordaba lo que aquella tarde había dicho el médico sobre el próximo fin de la enferma y se afirmaba en la creencia de que la condesa moriría aquella misma noche. Extinguíase la vida en el interior de aquel organismo anonadado, y ya no quedaba en él más que un débil soplo vital que la permitía hablar, aunque con voz tan tenue que sólo podía oírse en aquel absoluto silencio.

—Pero tía—dijo débilmente dirigiéndose a la baronesa que estaba a sus espaldas—, ¿es que tiene usted deseos de que yo muera pronto y por eso me aturde con esas oraciones que murmura?