Envidia es ocasion que no se estime

Al virtuoso, y que le den de codo,

Y que, olvidado, á la pared se arrime.

Envidia es ocasion, en cierto modo,

Que no esté puesto en el lugar más alto,

Quien vos sabeis, y sabe el mundo todo...

En medio de estas adversidades, tal vez inesperadas, Espinel completó sus estudios de moral en Ronda, y llegó de una en otra á todas las órdenes del sacerdocio en Málaga. Es lástima que en los archivos de aquella mitra el desórden y el saqueo hayan hecho total estrago de muchos papeles interesantes para la historia, pues contra la desaparicion absoluta de todos los que conciernen al registro de órdenes de aquel tiempo han tenido que estrellarse los esfuerzos de mi querido hermano el licenciado don Leonardo Perez de Guzman, mi colaborador asiduo con su inteligencia, su saber y sus recursos en las investigaciones sobre Espinel, y á quien yo dí el encargo de buscar el modo de puntualizar las fechas que á esta parte de la vida de nuestro protagonista corresponden. Este silencio de los documentos textuales, por fortuna no se prolonga; pues el Archivo general de Simancas, ya desde 1587 nos suministra nuevos instrumentos diplomáticos desde el primer cargo eclesiástico que desempeñó Espinel. Fué éste un medio beneficio en Ronda, el cual hasta aquí se habia atribuido tambien el favor del obispo Pacheco, cuando este prelado se hallaba ya en posesion de la sede de Córdoba, estando vacante la de Málaga, como se advierte por el siguiente documento que traslado íntegro. Dice así:

A su Magestad

Del Dean y cabildo de la Yglesia de Málaga: 4 de Mayo 1587.

Nominacion de medio beneficio de Ronda,

a Vizente Spinel.

«Señor: en la yglesia de la çiudad de Ronda está vaco vn medio benefiçio, por asçension que dél hizo á vn beneficio entero en la misma yglesia el bachiller Joan Reynaldos; para el qual se pusieron edictos, y de las personas que se oppusieron al dicho beneficio se hizo exámen de la çiençia, vida y costumbres y limpieça, como V. Mag.d por sus çedulas tiene ordenado y mandado, y juntos en nuestro cabildo, sede vacante, llamados para la elecçion del dicho beneficio: en el primer lugar, por la mayor parte, salió nombrado Vicente Espinel, vezino de dicha çiudad de Ronda: es clérigo presuítero, buen latino y buen cantor de canto llano y de canto de órgano.—En el segundo lugar salió nombrado, por la mayor parte de los Capitulares, Gonçalo Gil ginete, beneficiado del burgo, vezino asimismo de la dicha çiudad de Ronda: es clérigo, presuítero; dió buena quenta de la gramática y de sacramentos; canta con buena voz.—En el Tercero lugar salió nombrado, por la mayor parte de los Capitulares, BARTOLOMÉ XIMENEZ, clérigo presuítero, vezino asimismo de la dicha çiudad de Ronda y benefiçiado de Villaluenga: Tiene Tres cursos de Cánones; canta medianamente.—Todos estos tres así nombrados Tienen buena opinion de vida y costumbres y son limpios christianos viejos. Vuestra Magestad hará merçéd á aquella su Yglesia que con breuedad se prouea este beneficio por la falta que en ella ay de ministros. Dios guarde la cathólica persona de Vuestra Magestad, de Málaga á quatro de Mayo de 1587 años.—El licenciado don bartolomé abrio, dean.—Su rúbrica.—Diego fernandez, racionero.—Su rúbrica.—Por el Dean y Cabildo de la Santa yglesia de Málaga, FRANCISCO PIÑOSO BARRANTES, secretario.—Su rúbrica.—Al márgen hay un decreto que dice:—Dese al primero.—Hay una rúbrica[18]

Insoportable debió ser para Espinel la monótona vida de Ronda, bien que por aquel tiempo se hubieran calmado algo las tempestades que la envidia le levantó á su vuelta. Así al menos lo corroboran la Epístola dedicatoria de sus Rimas á su jóven alumno don Antonio Álvarez de Beaumont y Toledo, duque de Alba y de Huéscar, su amigo y su Mecenas; otra Epístola que desde Granada escribió tambien á su no menos estrecho camarada don Juan Tellez Giron, marques de Peñafiel, primogénito de don Pedro Giron, tercer duque de Osuna, tan afecto á poetas como el anterior, y á quien Juan de la Cueva de Gazoza, Luis Barahona de Soto y otros ingenios, dedicaron obras inmortales. Por último, hay otra tercera carta de Espinel en tercetos al doctor Luis de Castilla, mayordomo del jóven duque de Alba, en el mismo sentido que las dirigidas á los dos mencionados egregios magnates. Espinel probablemente pasó á Granada á fines del año de 1589, con ánimo de tomar el grado de bachiller en artes, que desde entonces va junto á su nombre en algunos documentos públicos. En su Epístola al marques de Peñafiel describe con minuciosidad pasmosa de brillantes detalles, el incendio de la casa de un polvorista en Granada, junto á la iglesia de San Pedro y San Pablo, y cuyo fuego propagándose en breve, llevó su horrible estrago hasta el palacio árabe, cuyos destrozos reconoció en 18 de febrero de 1590, de órden del alcaide de la Alhambra, don Miguel Ponce de Leon, el aparejador de las obras reales del alcázar, Juan de Vega.

Todas estas tres cartas están llenas de desaliento y de tristeza, y sobre todo del hastío del suelo patrio. Á Peñafiel Espinel le escribia: