DESCANSO XXIV.
Y
Y porque no habrá otra ocasion en que contarlo, digo que era Príncipe tan enemigo de chismes y parlerías, que en presencia mia vino cierto congraciador á decirle, que estaba tratando mal de su persona un hidalgo de Valladolid: y encareciendo mucho esta insolencia, le preguntó el Conde: ¿Y vos qué hicisteis? Yo, dijo el buen hombre, vine luego á avisar á V. Excelencia, porque al pié de la obra le enviase el castigo que merecen ofensas hechas á tan grande señor. Vos teneis razon, dijo el Conde; ola, dadle á este gentil-hombre una libranza de media docena de palos muy bien dados. Pues á mí, ¿por qué? dijo el buen hombre. No son para vos, respondió el Conde, sino para que los lleveis al que dijo mal de mí: porque como me trujisteis lo que yo no sabia, le lleveis á él lo que no sabe. Y dijo á un paje: Bermudez, corre y dí á fulano, que cuando hubiere de decir mal de mí, no sea delante de tan ruin gente que me lo venga á decir luego, y que para castigo suyo basta que sepa él que yo lo sé. Ambos quedaron muy bien pagados, como merecian, que aunque no se dió la libranza, quedó el pobre espantado de la merced. El ermitaño á todo comenzó á dar cabezadas y bostezar muy á menudo, como hombre que está de mala gana en locutorio de monjas, porque despues de la comida todo habia sido hablar al son de las canales, que aunque pocas, con el ruido y fuerza del aire, hacian su figura de manera, que se echó de ver que habia música para toda la noche. Cenamos lo que tenia el buen hombre, que por poco que fué, ayudó para reposar y darle al sueño bastante lugar, no solamente para hacer la digestion, pero para soñar disparates, conforme á lo que se habia cenado, y al tiempo borrascoso que hacia, que realmente, aunque más anden desvaneciéndose y buscando interpretaciones de los sueños algunos amigos de adivinacion, ellos andan conforme á los tiempos y á los mantenimientos, y obedeciendo al humor predominante, que es lo más ordinario; es grande ignorancia ponerse á interpretar lo que procede de humores calientes ó frios, húmedos ó secos. Y si alguna cosa sucediere, que sea verdad en los sueños, ó será acaso ó representacion de Ángeles buenos ó malos; y no hay para que divertirnos en probar la verdad de esto, que tan manifiesta y clara la conocemos.
RELACION SEGUNDA
DE LA VIDA DEL ESCUDERO
MARCOS DE OBREGON.