Apriétanse más los garrotes.

«Amonestado que diga la verdad, se mandaron apretar todos los dichos garrotes, dándosele vuelta: ay, Dios de mi alma, ya la he dicho; lo cual dijo con voz alta, y quejábase mucho, como llorando: que ya la he dicho; ay, ay, que ya he dicho la verdad, así ella me valga.

Jarros de agua.—Primero.

«Pasósele la toca sobre la boca, metida hasta la garganta con un palo, y echado un jarrillo de agua, que hacía un cuartillo, dijo: sáquenme de aquí, no permitan que muera aquí, no permitan que diga lo que no hice.

Segundo.

«Echósele otro jarro de agua, la mesma forma.

Tercero.

«Echósele otro jarro de agua, la mesma forma.

Cuarto.

«Echósele otro jarro de agua, la mesma forma, y quitada la toca dijo que ya ha dicho la verdad.