En medio de este paisaje está Puruarán, rica hacienda de caña.

La entrada de la casa habitación y de las oficinas de la hacienda mira hacia el Norte.

Por el frente de la hacienda pasa el agua sobre un elevado acueducto sostenido por garbosos arcos.

Al pie del acueducto y á los lados de la casa, se miran las habitaciones de los trabajadores y dependientes, casi todas formadas de adobe con humildes techos de paja.

II

Era el 5 de Enero de 1814.

El ejército independiente, derrotado en las inmediaciones de Valladolid, se había retirado al Sur y estaba en la hacienda de Puruarán.

Aquel ejército que había dado tantas pruebas de valor y de heroicidad, que había recorrido triunfante por casi toda la Nueva España, estaba en aquellos momentos desmoralizado, falto de armas, de parque y casi sin esperanzas de resistir el inevitable empuje de las tropas realistas.

El ilustre Morelos, jefe de aquel ejército, fué obligado por los demás generales á retirarse de Puruarán, según dicen algunos historiadores, y los independientes quedaron allí á las órdenes del padre Matamoros.—Las tropas realistas emprendieron, como era natural, su movimiento sobre los insurgentes, y el día 5 de Enero llegaron á Puruarán y atacaron.

La victoria no se hizo esperar, y los jefes realistas Llano é Iturbide se apoderaron de la casa de la hacienda y de las oficinas á donde se habían hecho fuertes los independientes.