—«¿Qué ha sido esto?
—«¡Santiago!—dijo la muger reconociéndole.
—«¡Andrea!—contestó el hombre arrodillándose á su lado:—¿qué te ha sucedido; qué es de nuestro hijo?
—«Aquí está bueno el pobrecito.
—«Pero, ¿cómo ha sido esto?
—«Buscándote venia cuando esos perros me espantaron y caí en la acequia con mi hijo; y nos hubiéramos ahogado, si este señor no nos salva.
—«Señor, con qué os pagaré tanto—me dijo aquel hombre tendiéndome la mano.
—«No soy señor—le contesté—soy un esclavo de mi ama Doña Beatriz de Rivera.
—«Pues aunque seas esclavo—me dijo—sin tí, mi hijo y mi muger hubieran muerto esta noche: calcula cuánto será mi agradecimiento.
—«Y si vos no llegais tan á tiempo, hasta yo sucumbo.