—Lo sabe, Doña Blanca, lo sabe todo, y á pesar de esto, ni él mismo es capaz de impedir que este enlace se lleve á efecto.

—Sea por el amor de Dios.

—Pero vos, Doña Blanca, ¿cómo vais á vivir así, en medio de este infierno?

—¿Y qué quereis que yo haga?

—¿Cómo? separaros de aquí.

—¿Pero á dónde y cómo me iré?

—Casaos.

Doña Blanca se sonrió tristemente.

—Sois hermosa, noble, discreta—continuó Don Alonso con exaltacion creciente—sois rica, no puede faltaros un hombre que os ame, que se interese por vuestra suerte, que sea digno de vos, que os haga tan feliz como mereceis.........

—Don Alonso, yo no puedo ya ser feliz sobre la tierra.