Entre los gritos del combate, se escuchaban las detonaciones de los arcabuces.

La multitud invadia ya á palacio.

El Ahuizote caminaba por delante matando á cuantos encontraba dentro.

El virey pensó entonces en su salvacion, y embozándose en una capa negra y seguido de Don Cesar, salia por una de las puertas en el momento en que el Ahuizote iba á entrar.

—Aquí está......... gritó el Ahuizote conociéndole.

—¡Silencio, miserable!—contestó Don Cesar atravesándole la garganta de una estocada.

El Ahuizote cayó en tierra, y espiró entre los piés de la multitud, que no se detuvo al verle allí.

El virey se confundió entre los grupos, y aprovechándose de la oscuridad de la noche atravesó la plaza y fué á tomar asilo al convento de San Francisco.....................

Teodoro condenado á muerte por el virey, y que debia haber sido ejecutado aquel mismo dia, salia libre entre los brazos de Martin que habia roto los cerrojos de su prision.

El palacio de los vireyes fué completamente saqueado, sin que el nuevo Capitán general hubiese hecho nada, ni procurado siquiera sofocar el incendio que habia consumido casi la mitad del edificio.