—No puedo condescender con la opinion de usía Ilustrísima, porque aun confesando que el tal capítulo citado, fuera del Concilio de Ancira, solo habla de algunas mugeres ilusas, y éstas tambien deben ser castigadas con el mismo rigor; de manera que la pena se les aplicará no porque corporalmente hayan tenido tratos con el demonio, que el Santo Oficio está convencido muchas veces de que no lo han tenido, sino porque han creido tenerlo y han gozado con esta creencia.

El Arzobispo comprendió que nada podria obtener, y varió la materia de la conversacion; persuadido firmemente de que era mas fácil sacar una ánima del Purgatorio, que un acusado de las garras del Santo Oficio.

VIII.
De lo que pasó en las cárceles del Santa Oficio.

EN las celdillas de la cárcel de la inquisicion se encerraban siempre uno ó dos presos, cuidando de que fuesen de aquellos cuyos delitos tuvieran alguna semejanza.

Luisa fué introducida á un calabozo, en uno de cuyos ángulos, observó á una muger acostada que se quejaba dolorosamente.

Al principio su situacion no le permitió pensar mas que en sí misma. Apartada del mundo vió lentamente y de un modo tan inesplicable, y para ella tan maravilloso, que era muy natural que si en aquello intervenia algo de encantamiento ó hechicería tuviera necesariamente que venir á desenlasarse todo en el Tribunal de la Fé; pero ella se consideraba víctima inocente. ¿Porqué se la trataba allí como á culpable? esto era lo que tampoco podia llegar á comprender, y en aquellos momentos, la muger perdida que solo habia pensado en saciar todas sus pasiones, se acordó de Dios, se volvió creyente y cayó de rodillas y sollozando en el ángulo opuesto del calabozo al que ocupaba la muger que se quejaba dolorosamente.

Mas de una hora permaneció Luisa con la cara cubierta con sus manos orando y llorando al mismo tiempo, y dejando correr al través de sus dedos, el torrente de lágrimas que brotaba de sus ojos.

Un gemido mas fuerte y mas agudo la sacó de aquella situacion. Volvió la cara y vió á la pobre muger que dando señales de sufrir horriblemente, procuraba incorporarse en el húmedo lecho de paja para tomar un jarro de agua que estaba cerca de ella.

Luisa enmedio de sus sufrimientos se habia vuelto caritativa.

¡El corazon mas empedernido se ablanda con el dolor y con la desgracia!