La bruja presentó un pequeño pedazo de pergamino al Bachiller, tomó éste una pluma y puso el nombre del Oidor.
La bruja encendió un candil de forma estraña.
—¿Qué es eso?—preguntó Martin.
—Es un candil que se alimenta con sangre humana, y la mecha está sacada de sudario de un ajusticiado.
El Bachiller se sonrió con desprecio. La bruja tomó el pergamino y lo acercó á la llama, el pergamino se incendió produciendo una luz blanca y hermosa.
—Este hombre está enamorado y correspondido.
—¿En qué lo conoceis?
—En la luz blanca.
Luego se apagó repentinamente.
La Sarmiento recogió las cenizas.