Triboulet (respirando).—¡Ah!... ¡Magnífica idea!
Cossé (aparte).—Estoy por romperle un hueso.
Triboulet.—¿Y cómo os las compondréis para llegar hasta ella?
Marot (bajo á Cossé).—Dadme vuestra llave.
Blanca.—¡Padre! ¡Padre mío! ¡Socorro!
(Se la da. Toma, y tienta la llave y reconoce el cincelado blasón del conde.)
Triboulet.—Sí, las tres hojas de sierra: es su blasón. (Aparte.) ¡Pardiez! ¡Qué necio soy! No sé lo que me había imaginado. (Alto.) Pues ahí está el palacio de Cossé. ¡Conque venís á robar su mujer! ¡Bravo!
Marot.—Todos venimos enmascarados.
Triboulet.—Pues bien, venga una máscara. (Marot le pone una máscara y añade una venda que le ata sobre los ojos y las orejas.) ¿Y ahora?