pronto varía...
Triboulet (estremeciéndose).—¡Qué voz!... Ilusiones de la noche ¿os queréis burlar de mí?
(Vuélvese y presta atento oído. El rey ha desaparecido, pero se le oye á lo lejos.)
El Rey (cantando.)
loco y necio es el hombre
que en ella fía.
Triboulet.—¡Maldición! No es él quien está en este saco. Alguien le ha protegido y se pone en salvo. ¡Me han engañado! (Corre á la casa donde sólo hay abierta la ventana superior.) ¡Bandido!... ¡Si no estuviera tan alta la ventana!... (Volviendo al saco con furor.) ¿Á qué inocente ha puesto en su lugar el traidor? Estoy temblando. (Palpando el saco.) Sí, es un cuerpo muerto. (Desgarra el lienzo con su puñal y mira ansiosamente.) No veo. ¡Qué oscuridad! Esperemos un relámpago. (Queda un instante con la vista fija en el saco entreabierto.)
ESCENA IV
TRIBOULET, BLANCA
(Brilla un relámpago. Se levanta el bufón dando gritos frenéticos.)