El Presidente: «Podéis hacer uso de ella desde luégo.»

Mr. Víctor Hugo: «Preferiría hablar después de mis dos adversarios.»

Mr. Léon Duval, en nombre del Teatro-Francés desarrolla conclusiones encaminadas á probar la incompetencia del Tribunal de comercio. Según él, la empresa no hubiera querido otra cosa que continuar las representaciones de una obra que le prometía abundantes ingresos; encender con las tempestades de la primera noche otras tempestades; pero tuvo que ceder á una necesidad imperiosa.

El tumulto llega á ser tan violento que es imposible continuar. Suenan voces de «¡Nos estamos ahogando! ¡Abrid las ventanas! ¡Aire! ¡Aire! ¡Que se evacue la primera sala!» Muchas señoras se retiran asustadas.

El Presidente: «Ya es difícil oir. Si se abren las ventanas, no oiremos una palabra.»

Muchas voces: «No podemos salir ni respirar. ¡Nos ahogamos!»

El Presidente: «Se va á suspender la audiencia momentáneamente para abrir las ventanas y evacuar la primera sala.»

(Aplausos en la parte del público más próxima al Tribunal. Murmullos en el vestíbulo.)

El tumulto sube de punto. Un piquete de guardias nacionales penetra en el recinto. La mayoría del público aplaude, sobre todo cuando ve que los guardias han tenido el cuidado de envainar bayoneta. La fuerza armada evacua el vestíbulo y algunos de los expulsados tararean la Marsellesa.

Los agentes de cambio y los comerciantes, que estaban ocupados en negocios de bolsa en la planta baja del edificio, pudieron creerse sorprendidos por un motín.