La antigua galería de retratos señoriales del burgo de Heppenheff. Esta galería, que era circular, se extendía al rededor del castillo y se comunicaba con lo demás del edificio por cuatro grandes puertas situadas á los cuatro puntos cardinales. Al levantarse el telón, se descubre parte de esta galería que se pierde por detrás del muro circular del castillo. Á la izquierda, una de las cuatro grandes puertas de comunicación. Á la derecha, otra puerta alta y ancha que da paso al interior, levantada sobre tres gradas é inmediata á una puerta falsa. En el fondo, una galería romana abovedada con pilares bajos y capiteles rasos que sostienen un segundo piso practicable que se comunica con la galería por una gran escalera de seis gradas. Al través de estas amplias arcadas, se ve el cielo y lo demás del castillo en cuya más alta torre flota al viento una inmensa bandera negra. Á la izquierda de la puerta grande de dos hojas, una ventanilla cerrada con una vidriera de colores. Cerca de la ventana una poltrona. Toda la galería tiene el aspecto ruinoso é inhabitable. Las paredes y las bóvedas de piedra en las que se distinguen algunos vestigios de frescor están verdosas y enmohecidas por las filtraciones de las lluvias. Los retratos colgados en los muros de la galería están todos vueltos del revés, es decir de cara á la pared.

Al levantarse el telón, está anocheciendo. La parte del castillo que se ve por las arquivoltas del fondo, parece iluminado interiormente, bien que sea aún de día. Óyese hacia esta parte del burgo són de trompetas y clarines, y á intervalos canciones entonadas por robustas voces al sonsonete de los vasos. Más cerca suena ruido de hierros, como si alguna gente encadenada fuera y viniera por la parte no visible de la galería.

Una mujer, sola, vieja, medio oculta bajo un largo velo negro, vestida con un saco de pardo sayal en andrajos, sujeta con una cadena que se agarra con doble anillo á su cintura y á su descalzo pié y un collar de hierro á la garganta, se apoya en la puerta grande y parece escuchar los cantos de la inmediata pieza.


ESCENA I

GUANHUMARA, sola, escuchando.
(Canto dentro):

¡De tan crüentas guerras

nuestro poder brotó!

Á las ciudades... ¡fisga!