—Castigad severamente á ese bandido.
—¡Que se le dé doble número de azotes!
Cuasimodo.—¡Por piedad! ¡Dadme agua!
Coro.—¡Que le cuelguen!
Cuasimodo.—Tengo sed.
Coro.—¡Maldito seas!
(Esmeralda, que desde hace algunos momentos se ha mezclado en la multitud, observa con sorpresa y luego con piedad á Cuasimodo. De súbito, entre la gritería del pueblo, sube á la picota, saca de su cinturón una botellita y da de beber al jorobado.)
Coro.—¿Qué haces, hermosa niña? Deja á Cuasimodo. Cuando Belcebú se abrasa, no le debes dar agua.
(La Esmeralda baja de la picota y los arqueros desatan y se llevan á Cuasimodo.)
Coro.—Había querido secuestrar una joven.