De igual manera podrá hacer desde ahora, que la evolución de los pueblos se realice sin la lucha sangrienta y violenta, sin guerras externas o internas. Que puede hacer el hombre para modificar su destino? “ El hombre sigue una evolución definida, nace, crece, llega a su plenitud, entra en decadencia y finalmente muere. Del hecho individual pasemos al colectivo. Se ha demostrado que los pueblos pasan por fases invernales de inactividad, por fases primaverales de crecimiento, por fases estivales de plenitud creadora y finalmente por fases otoñales o de decadencia, para entrar de nuevo en la fase invernal y recomenzar el ciclo”.
“ Los pueblos siguen un proceso cíclico análogo al de las plantas, pero así como el ciclo de estas dura 365 días, en los pueblos es de 1.700 años. Si se compara el proceso humano con el de los animales irracionales, observamos una diferencia fundamental en que ellos no saben salir de su determinismo, mientras que el hombre lo rompe constantemente. Los gatos y los perros se defienden desde tiempos inmemorables con sus uñas y colmillos, en cambio el hombre modifica a cada rato sus medios de defensa. Análogamente, los animales desde sus orígenes marchan sobre sus pezuñas mientras que el hombre descubre otros medios de locomoción. Con las plantas ocurre lo mismo o parecido consideradas colectivamente, continuaran su ciclo vegetal de idéntica manera a través de los siglos, en tanto no se modifique el sistema solar. Pero el hombre a medida que ha ido descubriendo las leyes de la naturaleza, ha modificado su forma de vida y ha progresado en consecuencia. Porque razón no ha de progresar el día que descubra las leyes que rigen la vida de las colectividades? Se ha puesto en evidencia el progreso humano en referencia a la extinción y manejo de las grandes epidemias con los descubrimientos de la bacteriología. Los mismos progresos cabe esperarse en el orden político, social y cultural, con el descubrimiento de la ley matemática que ha venido rigiendo hasta hoy la vida de los pueblos”.
“ Mientras ha sido desconocida no era posible hacer nada en este sentido. Todas las sociedades de naciones que se han constituido a través de los tiempos con el fin de evitar las guerras, han resultado inoperantes. Pero conociendo dicha ley, sabiendo de antemano lo que va a ocurrir, es absurdo pensar que los hombres se lanzarían voluntariamente al precipicio pudiendo modificar la trayectoria. Hoy sabemos donde estamos y a donde vamos. Esta en las manos del hombre desviar el timón y cambiar el rumbo?. La operación trascendental de torcer el destino del mundo, aconseja estudiar el procedimiento y el sistema a seguir para llevar a cabo este cambio de rumbo”.
“ Enseguida surge una necesidad primordial: la de atenuar las convulsiones que entraña el proceso previsto; una vez conseguido esto, podrá pensarse en las posibilidades de modificarle totalmente. El hombre al desarrollarse desde la infancia a la vejez, no sigue un curso suave y sin dificultades, al contrario, tiene en efecto que sostener una lucha constante para defenderse del medio ambiente que lo rodea (clima, enfermedades, supervivencia). En esta lucha ha ido progresando, es decir, modificando sus condiciones naturales de vida y reduciendo enormemente las dificultades naturales. Las condiciones de vivienda e higiene han aminorado mucho la mortalidad y los sufrimientos humanos; los progresos de la medicina tienden a menguar las dolencias. Y si ha sido como ha sido, capaz de eliminar calamidades colectivas como el cólera y la fiebre amarilla, es posible concebir que llegue el día en que elimine todas las enfermedades y pueda seguir el ritmo de su vida sin esas perturbaciones.”
“Los pueblos, al empezar su ciclo evolutivo, siguen una vía de progreso y creación, pero ese camino no es llano, al contrario, para progresar necesitan sostener una lucha constante contra si mismos. Las instituciones caducas no desaparecen sino por la violencia. Los regímenes agotados no se resignan a ser sustituidos voluntariamente y luchan hasta la muerte para persistir. Los pueblos en pleno crecimiento, si quieren extenderse, tienen que hundir por la fuerza a los imperios decadentes. Las instituciones decrépitas, por instinto de conservación y por creer que peleando pueden alargar su tiempo, se resisten a desaparecer”.
“ Pero las instituciones y sus hombres, si de antemano supieran la suerte que les esperaba en la lucha, dejarían de combatir al conocer que van a ser vencidos. Los pueblos del mundo en cuanto sepan las catástrofes que se van a producir y el resultado de las mismas, deberían suprimir las guerras. Abolirán los hombres calamidades de la misma manera que con la creación de los tribunales de justicia, se ha abolido la violencia del combate individual y el uso de tomarse la justicia por su propia mano?”.
Que el hombre se supere mental y espiritualmente para una mejor vida, es nuestro mayor deseo al exponer temas bélicos.
LA MATEMÁTICA DE LA HISTORIA
Universalidad de la ley de la Historia.
La ley de la Historia rige el proceso en todos los dominios de la actividad humana. Los pueblos evolucionan, progresan, decaen y vuelven a levantarse, siguiendo unos ciclos perfectos en lo político, social, artístico, filosófico y científico. Nada es obra del azar. La aparición y desaparición de los grandes imperios, la creación de los estilos arquitectónicos, los grandes descubrimientos, las grandes concepciones filosóficas, obedecen a un mecanismo tan preciso como un reloj. Los hombres hasta hoy lo han ignorado. Algunos lo han sospechado pero hasta ahora nadie lo había definido. Por esta causa, los hombres y los pueblos han venido siguiendo un camino que, sin ellos saberlo, estaba trazado de antemano.