SIMÓN BOLÍVAR

“Todo lo que no esta fundado sobre bases físicas y matemáticamente exactas, debe ser proscrito por la razón “.

“ Es necesario siempre conducirse por el razonamiento y el cálculo”.

“ La razón, la lógica sobre todo, deben ser la guía y el objetivo constante”.

NAPOLEÓN BONAPARTE

[3. A MODO DE PRÓLOGO]

Resulta placentero llevar a cabo la presentación de una obra sobre facetas que descubran, o una vez más pongan de manifiesto, la personalidad y labor prodigiosas del Libertador.

La providencia, que parece mimar la tarea de los historiadores, puesto que son ellos quienes mejor demuestran la obra máxima de Dios al estudiar las actuaciones de los hombres, ha colocado ante venezolanos y extranjeros la cantera inagotable de la vida y obra de Simón Bolívar. En su persona se condensa largo y profundo proceso histórico. Como los grandes hombres de la humanidad a cuya estirpe pertenece el caraqueño genial, la gesta bolivariana se universaliza y desborda los límites de todo un continente para llevar mensaje de fé en la libertad a los hombres de todo el mundo.

Al aquilatarse la corriente histórica en torno al Libertador, a mi juicio excluye el examinarlo bajo el sólo prisma del acontecer venezolano, gran colombiano o americano. Ese único prisma mutilaría su pensamiento. Aún más: comprendería a medias la finalidad de su obra. Por derecho que le concede su genio, Bolívar es hombre por antonomasia universal. El, más que presiente, sabe con certeza que la libertad sudamericana a la que se consagra, envuelve un don de progresivo desarrollo futuro cuyos beneficiarios han de ser, juntamente con los americanos, los hombres de todos los climas y de todas las razas. Para el artífice de cinco naciones que a su espada deben su libertad, estas tierras no pueden constituir un arca cerrada donde sus habitantes se desarrollen al margen del proceso universal que puede y debe unir a hombres y pueblos. Las estructuras de regionalismos herméticos, insolidarias del mundo que las rodea, no tienen lugar en su pensamiento y por eso propende a ensanchar su obra y darle nuevos campos a su acción amplia y generosa. Caracas, Bogotá, Quito, Lima y la Paz, constituyen la amplia y roqueña plataforma andina donde brilla su universal personalidad. Busca los cambios de un destino por los mismos senderos de Dios: los senderos de la libertad del hombre, alfarero personal o comunitario de todo proceso histórico.

En la obra que entre sus manos sostiene quien lea estos renglones, podrán apreciar los lectores la valía de un historiador que se ha ido formando a fuerza de constancia, inteligencia, muy sólida por cierto, y meditación serena y clara, que fluye por medio de un estilo propio sin pretensiones de vanos oropeles.