Sí, y tú también, Genarino, puedes irte. Hasta que se abran las puertas de la iglesia no me haces falta.

Genarino

Hasta luego, maestro. (Vanse los dos.)

ESCENA III

MARIO y ANGELOTTI

Mario

(Después de colocar la tela coge la paleta y se pone a pintar, poniéndose una blusa larga. En este momento aparece Angelotti por la izquierda, mira a todas partes con desconfianza y va hacia la puerta de la derecha para escuchar. El pintor se vuelve y le ve.) ¿Un hombre?

Angelotti

Os suplico que no alcéis la voz. ¿Estamos solos?

Mario