(Corriendo hacia la puerta de la derecha y echando el candado.) ¡Qué imprudencia! ¿Por qué no os habéis apresurado a declarar vuestro nombre? ¿Cómo os habéis refugiado en esta iglesia?
Angelotti
Os lo explicaré todo. Pero antes, caballero, dadme algo con que reponga mis abatidas fuerzas. La sed y el hambre me agobian.
Mario
(Escanciándole un vaso de vino.) Tomad; este licor os confortará.
Angelotti
(Bebiendo con ansia.) ¡Gracias a Dios que hallo una mano generosa que me socorra! ¡He pasado tantos días luchando con esbirros y carceleros!
Mario
Comed. (Le acerca las viandas.) ¿Cómo lograsteis evadiros?
Angelotti