Te repito que por casualidad. Mientras yo pintaba en este sitio, llegó ella hasta esa imagen y se puso a rezar, levantando sus ojos azules al cielo, con los cabellos rubios que caían, en bucles, sobre su frente.

Floria

Rubios no; rojos.

Mario

Que un rayo de sol convertía en hebras doradas y con la cara tranquila de quien se pone en comunicación con Dios. Pareciome ver en su rostro la imagen de la Magdalena y copié el modelo en unas cuantas pinceladas, sin que nadie lo advirtiera.

Floria

¿No te servía yo como modelo?

Mario

Tú no tienes el aspecto de santa... y sobre todo ahora, en que el enojo descompone tu semblante.

Floria