(Con malicia.) Y además a solas puede recibir la visita de alguna señora.

Genarino

¿Qué decís?

P. Eusebio

Nada, cosas mías... pero, en fin, lo que yo siento es que tu maestro sea poco religioso.

Genarino

¿Poco? Nada.

P. Eusebio

No se le ha visto asistir a las ceremonias del culto. En París frecuentaba el trato de los impíos revolucionarios. Cuida, hijo mío, de que la compañía de tu maestro no te lleve derechamente al infierno.

Genarino