Dejadme... La policía no entrará allí... Yo me basto. (En este momento empieza a escucharse el sonido del órgano y el canto del «Te Deum».)
Scarpia
¡El Te Deum, callad!
Floria
Ahora a buscarlos, a confundirlos, a vengarme. (Sale precipitadamente.)
Scarpia
(Sonriendo ferozmente.) ¡Ya son míos! (Llamando.) ¡Colometti! (Entran Colometti, Schiarrone y los polizontes.)
Colometti
¿Qué mandáis?
Scarpia