Mario
Pues dile que cierre bien todas las puertas y que esté alerta. (Cecco se va.)
ESCENA II
MARIO y ANGELOTTI
Mario
Nos encontramos, como habréis podido ver al resplandor de la luna, entre las termas de Caracalla y la tumba de Escipión, rodeados de ruinas y en la soledad más absoluta.
Angelotti
¿Vivís aquí?
Mario
Ordinariamente no. Mi habitación está situada en el centro de Roma. Esta es mi casa de campo, mi villa, como decimos los romanos. Fue edificada por uno de mis antepasados, Luis Cavaradossi. Solo Floria me ha acompañado algunas veces, de manera que a ninguna otra persona se le puede ocurrir la idea de venir a buscarme aquí y mucho menos a vos. ¿Quién habrá de sospechar siquiera que yo os conozco? En la iglesia nadie nos ha podido ver, en la calle nadie nos ha observado tampoco, de manera que podemos estar tranquilos, absolutamente tranquilos. Y en último término, aunque vinieran, aunque rodearan la casa los más finos sabuesos de Scarpia, aún tendría medio de salvaros.