¡Dios mío! ¡Si os prendieran a los dos!

Mario

(Ayudándola a ponerse el abrigo.) ¡Qué idea! No temas. Procederé con mucha precaución... Espérame por la mañana.

Floria

¡Oh, sí, ven pronto, estaré muy inquieta!

Mario

(Cogiendo el abanico que está sobre la mesa.) ¿No te llevas este abanico que despertó tus recelos?

Floria

¿Acaso no había motivo para ello?

Mario