Hécuba con sus hijas rodeando
Aqueste altar, los Dioses abrazando.
Dijo, y lanzóle un débil rayo airado
El animoso viejo, áun no rendido,
El qual del ronco acero rechazado
En lo alto del escudo quedó asido.
La primera enmienda es felicísima. En la segunda llevó Hernandez de Velasco demasiado léjos la aversion á los agudos, comun en nuestros versificadores clásicos.
La edicion toledana es matriz de todas las que siguieron, á excepcion quizá de la de Amberes, 1575, 12.º, que probablemente se ajusta á las cuatro de Bellero.
—«La Eneida, etc. Háse añadido á la primera impression lo siguiente: Las dos Eglogas de Virgilio, Primera y Quarta. El libro tredécimo de Mapheo Veggio... La moralidad de Virgilio sobre la letra de Pitágoras. Una tabla. La vida de Virgilio.» Toledo, Diego de Ayala, 1577, 12.º, 10 hs. preliminares, 321 fols. y 39 de Tabla.
—Alcalá, por Juan Iñiguez de Lequerica, 1585-1586.