Y á la ciudad; mas la apremiante lanza
El pié le ataja, el ánimo le atrista:
Ni con qué traza escape se le alcanza,
Ni por cuál modo al enemigo embista;
Rastrea en torno, y su ojeada es vana,
Que ni el carro aparece ni la hermana.
CLXXXIX.
Dudar ve á Turno, y su asta fulminante
Vibra Enéas, propicio punto cata
Con los ojos, y arrójala distante,