CXCV.

»Palante es quien te hiere; sí, Palante

Quien te inmola, y se venga en tu culpada

Sangre!» Dice, y al pecho que delante

Tiene, encamina la fulmínea espada

Enardecido. Turno en ese instante

A manos siente de la muerte helada

Sus miembros desatarse, y gemebundo

Su espíritu indignado huye al profundo.

FIN DE LA ENEIDA.