Que una hija tengo que en la patria nuestra

Hallar no puede para sí marido;

Con profética voz glorioso abuelo,

Con visiones de horror lo impide el Cielo.

LIV.

»Vendrá yerno extranjero á mi palacio;

Me le anuncia infalible profecía:

En él sus esperanzas finca el Lacio;

Y él, su raza empalmando con la mia,

De nuestro nombre llenará el espacio: