Con el profuso aurífero tesoro,

Y el bocado volviendo, muerden oro.

LVI.

Hermoso carro para el Rey ausente,

Y dos potros con él, despacha luégo,

Que, renuevos de eléctrica simiente,

Por la abierta nariz despiden fuego:

Los bridones del Sol secretamente

Sagaz con yegua oculta á fértil juego

Circe movió: fruto éstos de esa traza,