El fuego oculto que los huesos cala;

Miéntras no oprime al ánima intranquila

Toda la fuerza del incendio, exhala

La dolorida Reina quejas tales

A estilo y en acentos maternales:

LXXIII.

«¿Tú nuestra única hija» (y largo lloro

Por la hija y frigias bodas derramaba,

Así hablándole al Rey), «nuestro tesoro

Darás á advenedizos? ¿Ni hallas traba