Ama él su servidumbre, ella le adora:
Plácida jóven, la enastada frente
Con süaves guirnaldas le decora,
Peina á su ciervo y lávale en la fuente:
Manso á la mesa va de su señora,
Ledo caricias de su mano siente;
Ociosas horas en la selva pasa,
Mas de noche, aunque tarde, vuelve á casa
C.
De la querencia, á la sazon, distante,