Escondió derribándose al profundo,

Y su serenidad devuelve al mundo.

CXVI.

Entretanto á los bélicos furores

Juno cuida poner última mano.

A la ciudad los míseros pastores

Acorren, y sin vida á Almon lozano

Exponen; y esforzando los clamores,

Hendido el rostro de Galeso anciano

Enseñan; y cobrando la esperanza