Y en sombras ocultóse. El vacuo puesto
La Reina de los Dioses llena presto.
CXXVI.
La cual del cielo rápida desciende,
Y ella misma las puertas rechinantes
Empuja, y los ferrados postes hiende.
Italia, al punto, adormecida en ántes,
En bélico furor toda se enciende:
Quiénes á pié se ensayan; arrogantes
Quiénes, en polvo envueltos, potros doman;