Nobles ciudades en mi cuna abrazo.»
XIV.
Dijo el rio, y se hundió cual si buscara
El hondo lecho. Á un tiempo se retira
La noche en ese instante, y desampara
El sueño á Enéas. Yérguese él, y mira
Ya en oriente del sol la lumbre clara;
Y agua cogiendo (Religion le inspira)
Alzala de las palmas en el hueco,
Y así con llena voz anima el eco: