Por vez primera de la luz del cielo
Gozó en la cumbre de Cilene fria;
Y, si ya sin incrédulo recelo
En arraigada tradicion se fia,
Hija Maya es de Atlante, el mismo Atlante
Que á cuestas lleva el cielo rutilante.
XXIX.
»Así un tronco en dos vástagos se parte,
Y una sangre tenemos. Con legados
No me anuncié, por eso, ni con arte