Roba á los ojos cuanto á ver se alcanza,

Y une fuego siniestro y sombra densa

En caótico horror. Mas sus ardides

No acobardaron el valor de Alcídes.

LI.

»Ántes él donde ve que más agita

Ondas el humo, y más su hervor enciende

El negro abismo, allí se precipita

Con salto audaz: entre sus brazos prende

Al que incendios inútiles vomita,