«Pasando estos umbrales,» dijo, «Alcídes
Bajó la frente victoriosa en lides.
LXXIII.
ȃl tuvo por palacio el hogar mio:
Anímate, y tú mismo á un Dios te iguala;
Tesoros menosprecia, y sin desvío
Vén, huésped bueno, á una mansion sin gala.»
Dice; y entrando, con afecto pio
Da á Enéas corpulento estrecha sala,
Y en un lecho de hojas le reposa