Tú á esos miles de bravos acaudilla,

¡Oh Enéas! te abriré camino; atiende:

Empavesada hervia ya en la orilla

La densa escuadra, cuando oyó de un viejo

Arúspice el fatídico consejo:

C.

«¡Meonia juventud, flor y corona

»De antigua raza! Apruebo que á Mezencio

»Siga el justo furor que le destrona,»

Dice, «mas en Italia no hay, sentencio,