(r) D. Juan Meléndez Valdés, en el prólogo que escribió en Nimes para la última edicion de sus poesías, menciona entre los mss. que perdió durante la guerra de la Independencia una traduccion muy adelantada del divino poema Virgiliano. Parece que eran seis los libros ya traducidos.

(s) D. Francisco Sanchez Barbero, eminente humanista, trae en sus Principios de Retórica y Poética (Madrid, 1805) tantas veces reimpresos, algunos trozos virgilianos (especialmente del libro IV) con felices traducciones de su propia cosecha, v. gr.:

¡Oh sol que en luz eterna al mundo aclaras,

Y tú, testigo de mis ánsias, Juno,

Vengadoras Euménides; triforme

Hécate, en cuyo honor los anchos trivios

Con aullar melancólico resuenan

En la nocturna oscuridad: vosotros

Dioses tambien de la espirante Elisa, etc.

Tampoco son desgraciadas las que inserta D. José Gomez Hermosilla en su Arte de hablar en prosa y verso.