La alma Diosa Cibéles así dijo:

XVIII.

«Sé propicio á mi ruego y mi querella,

Ya que el cetro me debes con la vida:

Tuve yo una floresta que descuella

Entre pinares, coronando el Ida;

Muchas ofrendas recibí yo en ella,

Largos años por mí favorecida:

Huecos sagrarios, con la sombra oscuros

De pinos resinosos y arces duros.