«¿Qué pretendes,» responde, «madre mia?»

El que mueve los cercos siderales:

«¿Á naves, obra de un mortal, cabria

El fuero de las cosas inmortales?

¿Andar seguro por incierta via

El troyano adalid? ¿Caprichos tales

Habian de alterar leyes del Hado?

¿Tal poder á cuál Dios jamás fué dado?

XXI.

»Concedo, empero, por calmar tus penas,