Cruel asalto, ni que al vientre ciego

De un caballo trepemos; no: les juro

Que en pleno sol y cara á cara, el fuego

En torno llevaremos de su muro;

¡Y así, que con los Dánaos no pelean

Que Héctor diez años entretuvo, vean!

XXXIII.

»Mas la parte mejor pasó del dia;

Y porque bien habeis entrado, el resto

Justo es dar al descanso y la alegría,